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CONFERENCIA: UTILIDAD DEL PSICOANÁLISIS PARA LA MEDICINA

CONTENIDOS Y PROGRAMA

Los médicos clínicos se encuentran muchas veces con dificultades que no dependen de cuestiones biológicas de la enfermedad sino de cuestiones afectivas, variantes de la personalidad de los pacientes, sentimientos de culpabilidad, etc. Por ello, adquirir algunas nociones psicoanalíticas puede ser muy útil para incrementar la eficacia terapéutica.

En la conferencia, se darán a conocer las aportaciones que el psicoanálisis puede hacer a la Medicina mediante la exposición de temas relacionados con:

Detección y abordaje de… 

La culpa inconsciente actúa como obstáculo a la curación.
 Las ventajas de la enfermedad que entorpecen el proceso de restablecimiento. 
La importancia de la relación médico-paciente en la cura. 
La depresión y la angustia como causa de algunas enfermedades.

“El conocimiento de los distintos mecanismos implicados en la enfermedad nos permite comprender el proceso de enfermar y mejorar la eficacia de los tratamientos.»

Se expondrán conceptos del psicoanálisis pueden hacer la práctica médica más fácil y más exitosa en los siguientes aspectos relacionados con la labor habitual del médico: 

Cómo afecta el sentimiento de culpa en el curso de la enfermedad y cómo abordarlo. 
Cómo abordar las dificultades de las relaciones conflictivas entre médico y paciente. 
Cómo reconocer y abordar las ventajas secundarias de la enfermedad. 
Cómo trabajar las dificultades de la adherencia al tratamiento.

CONTENIDOS Y PROGRAMA

Dra. Alejandra Menassa (Especialista en Medicina Interna, Psicoanalista de la Escuela de Psicoanálisis Grupo Cero-directora del departamento de clínica psicoanalítica).

Dra. Pilar Rojas (especialista en Reumatología, Psicoanalista de la Escuela de Psicoanálisis Grupo Cero-directora del departamento de clínica psicoanalítica).

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Qué es el Psicoanálisis

que es el psicoanalisis

El psicoanálisis es un pensamiento, una teoría acerca de los procesos psíquicos, del funcionamiento de nuestro psiquismo, de nuestra mente, de él se desprende un método terapéutico muy eficaz. Identificar cómo pensamos, cuáles son los conflictos y los mecanismos por los que enfermamos permite desarrollar un método de curación. Sabemos los actos que realizamos, pero la mayoría de las veces desconocemos sus determinantes inconscientes: ¿por qué hemos hecho eso? ¿Por qué esa reacción nuestra que a nosotros mismos nos sorprende? ¿por qué siempre encontramos una pareja que nos maltrata, o un amigo que nos traiciona o nos duele el estómago cada vez que nos enfrentamos a algo desconocido? Si algo se repite incesantemente en nuestra vida ¿tendremos algo que ver con eso que se repite? Quizás lo que se repite es nuestra actitud, nuestra manera de pensar la vida y de tratar a los que nos rodean. Y ¿cómo podemos escapar a esa repetición?
El psicoanálisis puede darnos respuestas y ayudarnos a transformar nuestra manera de relacionarnos con el mundo, con los otros y con nosotros mismos ya que, a veces, nosotros mismos somos nuestro peor enemigo.

¿Cómo es una sesión de psicoanálisis? Hay dos trabajos que se desarrollan en un tratamiento psicoanalítico: el trabajo del paciente y el trabajo del psicoanalista.

El trabajo del paciente: consiste en hablar lo más libremente posible. Es lo que llamamos asociación libre. Generalmente, en una conversación habitual entre amigos o conocidos, vamos censurando ideas que nos vienen a la cabeza, las dejamos de lado porque nos desviarían del hilo de la conversación o por otros motivos. Sin embargo, en una sesión de psicoanálisis, se trata de decir todo lo que surja en nuestro pensamiento.Como si el paciente fuera un observador imparcial que según van apareciendo las ideas, las va traduciendo en palabras, sin juzgarlas, sin acallarlas porque le dé vergüenza, pudor, porque piense que la idea surgida es una tontería, etc. Todas esas frases son frases de la censura para no decir algo que es importante. Tenemos que saber que enfermamos por un conflicto que hemos querido olvidar, que hemos reprimido, al querer sacarlo a la luz con el tratamiento, surgen resistencias, pero ningún enemigo puede ser vencido en ausencia, por eso es muy importante cumplir esta regla analítica y no ocultar aquello que surja en nuestra mente durante la sesión.

El trabajo del analista: El analista tiene que escuchar. Nadie escucha a nadie hoy día. Y si no escucho, no sé con quién hablo, a quién me dirijo. A diferencia de la psicología o la psiquiatría, que según la descripción de unos síntomas hacen un diagnóstico y en base a ese diagnóstico aplican un tratamiento estándar, el psicoanálisis no actúa así.

Cada tratamiento es singular, el psicoanálisis de un paciente con depresión no se parece en nada al de otro que aparentemente tiene el mismo diagnóstico. Marañón ya decía: No hay enfermedades, sino enfermos. Cada paciente vive su enfermedad de una manera peculiar y exclusiva. Por eso no sirven los moldes. Cada paciente es único. Primero el psicoanalista tiene que saber quién habla, quién es ese paciente, cuáles son sus miedos, lo que le pone contento y lo que le entristece, cuáles sus relaciones fundamentales, a quién escucha, cómo piensa la realidad. Y para ello tiene que hablar y ser escuchado.

•¿Por qué las sesiones son «tan cortas»?

Las personas que preguntan esto, suelen comparar con otras terapias que duran una hora o tres cuartos de hora. Hemos comprobado que con media hora los temas importantes se concentran, se le saca mucho más jugo a la sesión y no se pierde el tiempo en divagaciones. Aunque el paciente parezca que habla de muchos temas en una misma sesión, en realidad plantea un problema principal, pero se acerca a él desde muchas esferas, con anécdotas de su vida pasada y presente, con sueños, con olvidos, con lapsus donde confunde una palabra con otra, todo eso es “leído” y traducido por el psicoanalista, y se encuentra la preocupación principal de la sesión. Si el psicoanalista ha compartido esta lectura con el paciente, esta interpretación y luego se sigue hablando de otros temas, el tema principal se diluye, se pierde. Por eso esta duración. Hemos comprobado, tras años de trabajo con pacientes, que es la óptima.

Otras personas que preguntan por la «brevedad» de la sesión, olvidan que se trata de un proceso, son personas que están muy apresurados en ver resultados, quieren verlos sesión a sesión. Esto a veces pasa, algo hace click en una sesión y se recolocan muchas cosas, pero para que se dé eso, hay que hacer algunas sesiones en las que parece que no pasa nada, pero no nos dejemos engañar, todo avanza, el psicoanalista escucha, toma nota, va sacando conclusiones parciales y luego interpreta al paciente. El trabajo analítico avanza. Se trata de una suma de sesiones, no se deben evaluar los progresos sesión a sesión. Es un proceso.

• ¿Por qué mi psicoanalista «no me habla» o me habla «tan poco»?

Es una frase frecuente de los pacientes al principio del tratamiento: “Sólo hablo yo, mi psicoanalista no me dice nada. O me dice una frase y luego nada más”. El psicoanalista está escuchando para luego decirte una frase. La escucha es muy activa. Las intervenciones del psicoanalista son breves y precisas, como incisiones quirúrgicas. Es una “cirugía psíquica”. No se puede llenar al paciente de cicatrices, cada frase es como un corte. Decimos que el psicoanalista habla poco porque lo comparamos con una conversación cotidiana, donde cada uno cuenta lo suyo, y es muy difícil que escuche al otro. Una sesión no es una conversación cotidiana, es una conversación muy especial, donde la vida del psicoanalista, sus anhelos y deseos no cuentan, sólo cuenta el paciente, su vida, sus anhelos y deseos, así que no se trata de que el psicoanalista hable, sino de que hable el paciente, el psicoanalista escuche e intervenga sólo cuando sea necesario. Una suma de intervenciones construirá otra historia. Es lo que llamamos construcciones. Una construcción es una secuencia de interpretaciones.

• ¿No me manda tareas para casa?

El trabajo en psicoanálisis se hace en las sesiones. En las sesiones se va escribiendo una historia diferente a la que el paciente traía, porque la mayoría de las veces él trae una historia dónde siente que tiene mala suerte, o que los demás son mala gente, que siempre le han tratado mal, vamos, que todo está fuera de él y entonces el psicoanálisis le dice: Si usted quiere cambiar su vida, porque ésta no le gusta, porque no es feliz, porque no le va bien, porque está enfermo de esto o de aquello, el primer paso es darse cuenta de que esa que tenemos es la vida que hicimos, que nuestro deseo estuvo implicado en la producción de esa vida, ese es el primer paso para construir una nueva personalidad y con ella una nueva vida.

Las tareas en psicoanálisis se hacen en la sesión: acudir a las sesiones, asociar libremente, no censurar lo que se le ocurra a uno. No hay deberes para casa. Cuando se llega a una conclusión (que siempre son parciales, son para seguir trabajando, no para quedarse con ellas) el paciente decide si quiere o no seguir ese nuevo camino vital que se ha abierto. Por ejemplo: en las sesiones se ve que las situaciones en las que me involucro tienen que ver con que no soy capaz de decir que no. Me doy cuenta de que tengo miedo a perder el amor de los otros si lo hago. Entonces voy siendo arrastrado por los compromisos a los que me lleva esa imposibilidad, yo decido si quiero cambiar eso, si tengo que empezar a elegir a qué digo si o no, y además, me daré cuenta sorprendido de que la gente no deja de quererme por ello.

• ¿Y usted está seguro de que yo «me voy a curar sólo hablando»? Si esto ya se lo he contado a un montón de amigos y a mi familia.
Esta es una pregunta que le hacían mucho al Dr. Freud. El psicoanálisis se llamó la cura por la palabra (‘talking cure’). Pero no se trata sólo de la palabra, se trata fundamentalmente de la escucha del psicoanalista. Como yo sé que me están escuchando, que no me van a juzgar, que no me van a decir lo que tengo que hacer llenándome de consejos prefabricados, sino que me escucharán y me ayudaran a pensar lo que es más conveniente para mí, pero las decisiones sobre mi vida no se las puedo delegar a nadie. He de tomarlas yo. Que puedo decir cualquier cosa, que no se asustarán, entonces hablo con libertad. Y hablar con libertad es el primer paso para hacer en libertad. Además de la palabra y la escucha, está la relación transferencial, es decir la relación que se establece entre el paciente y su analista. El paciente no puede dejar de repetir maneras de relacionarse, eso le da al analista muchísimos datos importantes sobre el paciente. Además, el establecimiento de una relación de confianza hará que el paciente vaya valorando las frases producidas con su ayuda en su psicoanálisis más que algunas otras frases familiares provenientes de la madre, padre, hermanos, etc. que nos hacen estancarnos: Del “eres un inútil, nunca llegarás a nada” de nuestra madre, pasamos al: “Soy un ser humano inteligente, con capacidad de trabajo, puedo forjar mi destino si pongo en ello mi deseo y me dejo ayudar por otros.”

• ¿Cuántas sesiones necesito?

Empiece usted a caminar y sabremos cuál es su paso, su paso depende de su facilidad para hablar, de si censura mucho lo que dice o no, de si la enfermedad le procura alguna ventaja, como librarle de determinadas ocupaciones desagradables que no quiere enfrentar, por eso a veces se refugia uno en la enfermedad para huir de responsabilidades. Es un mito que el psicoanálisis es largo, se
suele notar alguna mejoría desde las primeras sesiones. Cuente usted los años que lleva con el síntoma, el análisis será mucho más corto, cuente los años que le quedan por vivir y lo maravilloso que será poder vivirlos sin miedos, sin fobias, sin inhibiciones, sin depresión, sin ansiedad… Le resultará muy corto. En tratamientos de seis meses-1 año ya se logran mejorías considerables y en un alto porcentaje curaciones. Si bien es importante recordar que el psicoanálisis es mucho más que un instrumento terapéutico: me puede ayudar a pensar la vida, a crecer, a crear, al desarrollo personal, social y laboral. No hace falta estar enfermo para psicoanalizarse.

Fobias y miedos exagerados. Tratamiento online y presencial

Fobias y miedos

 

Las fobias son miedos irracionales (por su intensidad y por la poca concordancia entre el objeto del miedo y las manifestaciones clínicas), que pueden ser limitantes para la vida de la persona que las padece, a veces le obligan a confinarse en su casa (agorafobia) o no puede utilizar algunos medios de transporte (fobia al metro o al avión o a conducir).   Otras veces, los pacientes se hacen totalmente dependientes, ya que pueden salir pero no pueden hacerlo solos, necesitan lo que llamamos un “acompañante fóbico”.  Alguien  con el que sí se atreven a salir a la calle.

La psicología cognitivo conductual utiliza métodos de exposición (exponen al paciente al objeto de la fobia), que pueden hacer pasar al paciente por terribles estados de angustia y no resultan muy eficaces en todos los casos. La psiquiatría los medica con ansiolíticos, pero esto, si bien puede aliviar los síntomas, no resuelve el conflicto. El psicoanálisis considera que se producen por un conflicto psíquico, y los invita a hablar y a ser escuchados, a resolver el conflicto que produjo la fobia.

Más allá de todos los tipos de fobia que se describen habitualmente en psiquiatría, y que se clasifican por el objeto que las produce: aracnofobia: fobia a las arañas, hidrofobia: fobia al agua, etc., nosotros haremos  aquí una clasificación más práctica según cómo surgen, su manera de comenzar y a qué se asocian.

 

  • Fobias en relación con los trastornos de angustia o ansiedad: la agorafobia es la más típica. Lo que sucede en estas fobias es que hubo un primer ataque de angustia en la calle, y desde ese momento, se desarrolla la agorafobia, por el temor a que se repita. A veces la angustia se manifiesta con vértigos, mareos, en vez de con la típica crisis de angustia, por eso no es raro ver que se desarrollen fobias tras un episodio de vértigo. Esto lleva al paciente a encerrarse en su casa, pierde su capacidad de trabajar, porque no puede desplazarse, etc. Son muy limitantes, pero desaparecen al tratar la angustia con psicoanálisis.
  • Fobias en relación con un hecho traumático: A veces ha sucedido un accidente en coche, o le han robado a la persona estando en un centro comercial, y queda una fobia a montar en coche, por el recuerdo del accidente o a entrar en un centro comercial. Estas son fobias por “reminiscencia” o recuerdo de la situación traumática. También son relativamente sencillas de resolver con terapia.
  • Temor exagerado a cosas que pueden dar miedo a todos, pero no tanto como para hacer un ataque de angustia o dejar de hacer cosas por el miedo, como le sucede al paciente con fobia. Por ejemplo: a las tormentas en campo raso, o a la noche, a la soledad, etc. En su mecanismo son muy parecidas a las anteriores y responden igualmente al tratamiento.
  • Fobias a los animales: temor a ser mordido por un perro u otro animal. Estas son las fobias más típicas y son muy frecuentes en la infancia. El miedo generalmente nos protege, pero hay veces que no está donde tiene que estar, es el caso de las fobias. Más que proteger del peligro, este miedo paraliza a los que lo padecen. El psicoanálisis es muy eficaz en estas fobias de la infancia, que a veces se adquieren de niño y se mantienen hasta la edad adulta.
  • Fobia a las enfermedades: Más que una fobia, esto es una hipocondría. Temor a enfermar o a contraer las enfermedades generalmente más graves. Incluso el paciente tiene sensación de estar ya enfermo o padecer esa enfermedad y cree que los médicos no saben diagnosticarlo. Es fundamental tratar estos trastornos, porque sino el paciente puede ser sometido a decenas de pruebas diagnósticas y terapéuticas innecesarias y sufre mucha angustia.
  • Fobia a hablar en público: Esto es otra pseudofobia, no es una fobia como tal, sino más bien uno de los síntomas de la neurosis obsesiva o TOC. Hay un terror a hablar en público, en realidad hay una tendencia al aislamiento porque inconscientemente se considera a los otros humanos como enemigos, como fuente de inquietud, de problemas. Se teme que se rían de uno, quedar en ridículo, olvidar el texto… El tratamiento psicoanalítico es muy eficaz en estos casos para superar estos miedos, sobre todo es muy útil en profesiones que para progresar, han de realizar exposiciones en público, ya que la fobia limita sus posibilidades de crecimiento y desarrollo.

Si no puedes desplazarte porque la fobia te lo impide puedes realizar la terapia a distancia, de manera online o telefónica.